Habitat - Consciencia del cuerpo y del paisaje.

Irene Cruz
Habitat IHabitat II Habitat III Habitat IV Habitat V Habitat VI Habitat VII Habitat VIII Habitat IX Habitat X Habitat XI Videoinstalación Performance I Videoinstalación Performance II Videoinstalación Performance III Videoinstalación Performance IV Videoinstalación: https://vimeo.com/90807850 Videoinstalación y fotografía se amalgaman en HABITAT conformando un Enviroment propicio, no sólo para la reflexión, sino también para la contemplación estética. A través de la videoinstalación Irene Cruz invita al espectador por primera vez a tomar parte activa de su obra, y con ello a plantearse la relación del hombre con la naturaleza. Según Joachim Ritter, el paisaje es un constructo cultural creado por la sociedad moderna que, alejada del medio natural, sólo puede admirar su belleza una vez se ha emancipado de las necesidades que a ella le atan. Pero si por una parte el paisaje no existe sin observador que considere este fragmento de la naturaleza susceptible de contemplación, la artista invita al espectador a que adopte otra manera de mirar. Le insta a dejar de ser un observador pasivo e introducirse en la naturaleza para que su cuerpo quede envuelto por ella. Así, mientras en la experiencia estética del paisaje el cuerpo funciona como receptáculo de sensaciones, al sumergirse en la naturaleza, éste toma conscientemente parte activa de ella. Según la artista, la sociedad en la que vivimos ha olvidado que somos parte de la naturaleza, que de ella procedemos, ella rige nuestro fluir, y por ello debemos volver a ella. Sólo tras esta reflexión y toma de conciencia del cuerpo, debe enfrentarse el espectador a la serie fotográfica. Frente a la serie se puede jugar con estas dos miradas que la artista nos propone, ver el paisaje como objeto estético cual voyeur o experimentar la naturaleza como parte de nosotros mismos y nuestro cuerpo. Pues el cuerpo, como explica Merleau-Ponty, nos sumerge en lo visible -el paisaje, en este caso- y es él mismo visible. Es posible experimentar este fenómeno perceptivo -la inherencia de lo vidente en lo visible- en las fotografías, donde debemos de ver con el cuerpo y sentir los cuerpos visibles con él. Los paisajes mantienen el carácter emocional de la serie Stimmung (2013), pero en esta ocasión la artista trabaja por primera vez con el desnudo masculino. Naturaleza, hombre y mujer aparecen en la comunión primigenia, a la que la artista ansía volver. En este reencuentro, los dos cuerpos -masculino y femenino-, resultan a veces indistinguibles; asimismo se produce una identidad entre las figuras desnudas y las formas del paisaje. Cuerpo y naturaleza, largo tiempo condenados por su sensualidad que deviene en fuerza creativa, recobran ahora su esencia vital, sus instintos, para reavivar el mundo anquilosado. La artista crea así, a través de diversos medios, un hábitat: lugar que reúne las condiciones apropiadas para fomentar la fértil relación de la vida y el arte con la naturaleza. (Texto por Sol Izquierdo).

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Irene Cruz Dom, 18/05/2014 - 19:06

English version

Video installation and photography amalgamate in HABITAT to define a favourable Environment, not only for reflection but also for aesthetic contemplation. Through video installation the spectator is invited for the first time to be a part of her work, therefore, they are also invited to wonder about the relationship between men and nature. As Joachim Ritter suggests, the landscape is a cultural construct created by modern society, which being away from nature is only able to admire its beauty once it has emancipated from the needs that linked it to nature. Nevertheless, the landscape does not exist without a spectator that considers that this piece of nature is subject to be contemplated, the artist invites the spectator to adopt another viewpoint. She pushes the spectator to abandon his passive observer role and to get into nature so as to get his body involved by nature. At the same time, while the body becomes a receptacle of sensations during this aesthetic experience, it is when the body gets into nature when it becomes a conscious part of nature. As the artist claims, our society has forgotten that we are a part of nature, that we come from nature and that it rules over us, those are the reasons why we shall come back to nature.

It is only after this reflection, and after being aware of his body, when the spectator should ace the photographic series. Regarding the series, we could play with the two viewpoints that the author proposes, either contemplating the landscape as a voyeur or to experiment nature as a part of ourselves and our bodies. Since our body, as Marleau-Ponty states, introduces ourselves in what is visible- the landscape in this case- and the body itself becomes visible too. There is a possibility of feeling this perceptive phenomenon- since sighting is inherent in whatever that is visible- through photographs, we must see with our bodies and sense bodies visible with them. The landscape still maintains its emotional character from Stimmug (2013), however, in this case the artists works with male nudefor the first time. Nature, man and woman appear in their primitive communion, where the artist is eager to come back. In this reencounter, both bodies- masculine and feminine- are sometimes indistinguishable from one another; in addition, nude bodies and the shapes found in the landscape create a new identity. Nature and body, whose sensuality has condemned them to evolve into creative power for a long time, now recover their vital essence, their instinct, in order to return to life this numb world. The artist creates through different ways a habitat: a place which joins together the suitable conditions to encourage a fertile relationship between life, Art and nature.